sábado 11 de octubre de 2008

El nacimiento del espíritu santo


Alba encontró en Madrid, por la Cuesta de Moyano, un libro del que no habíamos oido hablar, pero su título respondía a los intereses que compartimos y lo compró: Mitos de la sexualidad en oriente y occidente, de Juan Liscano (1915 - 2001). Buscamos en internet algo más de información y la documentación sobre el autor aparecía dispersa (biografias cortas, un artículo inacabado de Wikipedia en inglés, una nota de la Fundación de Empresas Polar... ). Apenas encontramos escritos suyos a texto completo más allá de algunos poemas (por ejemplo, en poesía española), y prácticamente nada que documentase su estudio sobre los mitos de la sexualidad. Sin embargo, entre páginas web deslavazadas, imaginamos la figura de un hombre que había percibido la intimidad secreta entre el erotismo y la mística. Y algún comentario aislado nos permitió sospechar que le perseguían sentimientos de pecado asociados a la sexualidad, y que buscó en el esoterismo el sentido de la vida.

Mi lista de lecturas pendientes es interminable y cualquier adición me recuerda que jamás podré con todas. Pero Alba me envió copia de uno de los poemas que Liscano había incluido en su libro y supe que, en este caso, iba a modificar mis inercias y leerlo: era un poema excepcional, extraño y familiar, parecía surgir de una dimensión que, paradójicamente, me era propia y ajena. Tuve la sensación de haber escuchada ya aquellas palabras, dejà entendu.

Comentando más tarde estas sensacions con Alba hablamos de Jung y de arquetipos y me dijo que no sabía si el poema lo había escrito Juan Liscano o lo reproducía de otro autor. Esta circunstancia volvió a afectarme. Imaginé un texto anónimo que narraba un encuentro entre el hijo de una diosa, encarnado en un mago, y la hija de un dios encarnada en una prostituta, celebrando la sacralidad de la materia y el esplendor transmaterial que nos deslumbrará desde el fondo de todos los pozos... No hará falta añadir que el poema es ajeno a esos deliros.

Por lo demás, he acabado leyendo los Mitos de la sexualidad en oriente y occidente y no está a la altura de aquellas espectativas. Es un texto superficial, doctrinario, desordenado... pero posee algo singular y espléndido: unas lineas que lo justifican. Las mismas que Alba localizó el primer día, son estas:


"Consume la lascivia de tu cuerpo efímero
en este lugar de prostitución, de cautiverio.
Cerca está el puerto lleno de olores y rumores
de barcos que se aquietan o zarpan,
con tripulaciones ignorantes de la suerte
que les deparará el tiempo,
esa fatalidad que nos convierte siempre en extrangeros.
Recibe con sumisión a los sedientos de tu piel
y de alcoholes fuertes que les brindan
una ilusión de intemporalidad.
No te niegues a ninguna lujuria
y acoge como ofrenda venerable,
las caricias brutales y las embestidas.
Se promiscua, fácil y voluptuosa.
En esa ciudad del mar, defiende a los caidos
de la tiranía de los ángeles"

Así habló el Mago, una vez que la reconoció entre todas,
incitándola a extraer de él la emisión seminal,
cuya luz retenida engendra demonios y espectros.
Ella bebió el jugo del árbol.
Le fue entonces revelada una historia muy antigua
de incendio vegetal y de frutas, que nunca se quemaban.
El Mago la nombró con la voz del conocimiento,
endulzando con su palabra la amargura de ella,
tan próxima del agua salada,
iluminando la alcoba en penumbra
con el fulgor de la piedra azul
que apretaba en su mano derecha.

"Como herrumbre, dijo él,
son la angustia y el extravío de sí.
Tu eres la oveja que se extravió.
Buscas el rebaño y el pastor entre breñales
y pozos de agua podrida.
Consume tu cuerpo en las cópulas de fuego,
hasta volar con chispas,
vuelta ceniza la bella coraza carnal
que te aprisiona."

El mundo los envolvía
como serpiente que se muerde la cola.
Los tenebrosos reyes de los planetas
emanaban sus influjos
sobre la pareja enlazada.
En torno a ellos crecieron
y se precisaron los espejismos maléficos
con guardiandes de cuerpo de lagarto y cara humana,
bestias de formas confundias, reptil con cabeza de puerco,
caballo-cocodrilo, asno-pez, águila-hiena.
Los elementos se mezclaban
y se abrían abismos tentaculares como pulpo.
Ella gemía con dulcedumbre desgarrada
de joven parturienta.
Él iba borrando con gestos precisos
todos los rostros que ella tuvo:
el del súcubo, el de la tentadora,
el de la provcadora de guerras,
el de la demonia-madre,
el de la lasciva, el de la meretriz.

"yo soy tu y tu eres yo"
salmodiaba el Mago sobre la gimiente,
mientras moldeaba un rostro nuevo para ella
y protegía la ascensión de sus chispas.
De la hoguera surgió una lanza deslumbrante.
Atravesó el firmamento de hierro.
Decrecieron las llamas. Se apagaron.
Fulgió una luz imanente. En el lecho aromaba
Nuestra Señora El Espiritu Santo.

martes 19 de febrero de 2008

Llegaste a ver tu mirada?

René Margritte (1898-1967). El Falso espejo, 1928

miércoles 13 de febrero de 2008

El Espejo del loco

Apenas he leido a Chesterton, aunque tengo alguna cosa suya acumulando polvo a la espera de una noche propicia que nunca llega. Sin embargo, hace apenas unos días encontré a mi hija sentada sobre un banco en los Jardinets de Gràcia; hacía frio pero no le importaba. Había estirado las piernas sobre la piedra de un banco, con el tronco erguido, como sólo sabe sentarse la gente que ha frecuentado todas las fisioterapias del mundo. Me saludó escuetamente y me hizo un gesto conciso que no admitía réplica:

- Aita, mira això

Y me mostró "El espejo del loco", The Mirror of Madman, un poema de Chesterton que describía un mundo inconcebible que a ella no le era ajeno; ella había estado allí o cerca de allí... vi que su mirada recordaba otras miradas y sentí el vértigo del padre que no ha podido acompañar a su hija a ese universo sin mapas, donde mi niña había conocido el éxtasis y el terror, donde había visto los ojos de varias muertes y de varias vidas, donde nunca sabré quién la ayudó en las cargas más duras, cuando la muerte es lo que menos importa. Dios bendiga las armas de la libertad.

En Chesterton mi hija había reconocido a un marinero que había surcado las aguas que están más allá de las grandes aguas, alguien que había mantenido una singladura cuando todas las estrellas señalan el norte, y eso se impuso sobre cualquier otra consideración: aunque yo desconfie de la poesia cristiana, de sus patriarcas, de sus tronos, de sus gestos artificiosos, en aquel momento nada de eso tenía importancia: dos psiconautas, mi hija y Chesterton se habia reconocido, y a los demás nos correspondía callar y leer sus cuadernos de bitácora y rezar por el éxito de su viaje.


G. K. Chesterton

Tuve un sueño celestial, blanco como la escarcha,
la espléndida quietud de una muchedumbre viva;
un inmenso coro de rostros alineados mirando hacia lo alto.
Entonces mi sangre se heló, porque todos los rostros eran el mío.

Espíritus con plumajes de atardecer llegan y pasan,
reflejos oscuros en un mar de oro y cristal.
Pero incluso en cada uno de ellos, en cada punto,
vi un millón de yoes que no me veían.

Entonces escapé hacia una dimensión más tranquila donde,
sobre una piedra, descubrí,
casualmente, a un santo que estaba solo;
me coloqué detrás de él y se volvió con una gracia lenta y dulce
y me miró con mi rostro feliz y odioso.

Entonces me acobardé como quien espera en una torre,
rodeado de espejos por todas partes
y vi, aislado y silencioso en medio del cielo,
a alguien que estaba sentado en un trono.

Sus ropas estaban bordadas en rosa, oro,
verde, púrpura y plate de antiguas puestas de sol;
pero su rostro se hallaba cubierto por una nube de fuego,
que ocultaba el deseo del mundo.

La nube pareció moverse imperceptiblemente;
entonces caí a tierra y grité con la cabeza apoyada en el suelo:
"¡Lánzame un relámpago que acabe conmigo!
pero deja un lugar donde caiga la limpia luz del sol,

la corona de un nuevo pecado que enferma el infierno.
No me permitas mirar hacia lo alto
para contemplar mi rostro y mi forma
sentada en el trono del Juicio".

Entonces mi sueño se desvaneció
y con un corazón aún inquieto
vi mi vida entera, a través de la taberna donde dormitaba,
la visión de todas las gracias que he recibido,
borracho de cara pálida condenado a la ginebra.

Mi mirada en su mirada

Iglesia de Debre Berhan Salassie, Gondran, Etiopia

domingo 24 de junio de 2007

Dimensiones perceptibles del alma

Foto: Robert Mapplethorpe (1946-1989). Donald Cann, 1982

El matrimonio del cielo y el infierno: fragmento

Todas las biblias o códigos sagrados han incurrido en los siguientes errores:

1. Que en el ser humano existen dos únicos principios verdaderos: el cuerpo y el alma.
2. Que la energía -denominada mal- pertenece exclusivamente al cuerpo y que la razón -denominada bien- es exclusiva del alma.
3. Que si el hombre sigue los dictados de su energía Dios le atormentará eternamente

Pero la verdad es exactamente la contraria:

1. El ser humano no tiene un cuerpo distinto al alma porque lo que llama cuerpo es aquella porción del alma que puede ser percibida por los cinco sentidos, las principales ventanas del alma en esta época.
2. No hay más vida que la energía y esta pertenece al cuerpo. La razón es el límite, o circunferencia externa, de la energía.
3. La energía es deleite eterno.

William Blake (1757 - 1827)

domingo 17 de junio de 2007

Himno a Isis. El trueno, espíritu perfecto

Marilin Monroe en Nueva York, Marzo, 1953

Himno a Isis. El trueno, espíritu perfecto: Introducción

El trueno, espíritu perfecto, que algunos divulgadores han denominado Himno a Isis, constituye un canto al principio femenino de la divinidad. Sólo se ha hallado un original en copto de este texto que data del siglo II o III dC aunque se supone que debían existir versiones más antiguas, probablemente en griego. El himno conservado forma parte de los manuscritos gnósticos hallados en 1945 junto a la localidad egipcia de Nag Hammadi.

No tenemos noticia de que este himno se haya traducido directamente del copto al castellano de forma completa, y agradeceremos cualquier información al respecto. En todo caso, a la espera de disponer de una traducción del original, nos ha parecido justificado difundir traducciones indirectas y vínculos a las versiones en inglés y francés disponibles en la red. Se intentarán mejorar progresivamente las soluciones adoptadas, pero ya ahora presentamos dos propuestas:

La versión resumida del himno, que supone una interpretación libre de los fragmentos más significativos, y ha sido redactada intentando conservar el ritmo del canto, enfatizando las paradojas del texto. Esta propuesta puede ser desafortunada pero no es arbitraria. Supone una "interpretación" de los textos.

La versión completa del himno que pretende acercarse de modo lingüísticament más fiel al redactado tal como aparece en inglés pero también en francés; aunque no haga falta añadir que eso siempre resulta azaroso a partir de una traducción indirecta de textos "no establecidos". En este sentido, las soluciones propuestas deben entenderse como tentativas, destinadas a ser corregidas o mejoradas con el tiempo.

Finalmente, los comentarios al texto se han incorporado en la sección sobre "Mujeres y diosas" de Crónica gris.

Les dejo con la diosa...

Himnos a Isis. El trueno espíritu perfecto: Fragmentos

VERSIÓN RESUMIDA:
SELECCIÓN DE FRAGMETOS, TRADUCCIÓN INTERPRETATIVA
Himno a la divinidad femenina hallado en Nag Hammadi
También conocido como "Himno a Isis"
Siglos II o III dC

(Comentarios al texto en "Mujeres y diosas")

¡Manteneros en guardia!
No me ignoreis.

Porque yo soy la primera y la última.
Yo soy la venerada y la despreciada.
Yo soy la puta y la santa.
Yo soy la esposa y la virgen.
Yo soy la madre y la hija.
Yo soy los brazos de mi madre.

Yo soy la estéril y tengo muchos hijos,
Yo he sido desposada y nunca he tenido marido.

Yo soy la novia y la recién casada,
y fue mi hombre quién me engendró.
Yo soy la madre de mi padre,
y la hermana de mi marido,
y él es mi hijo.
Yo soy sierva de quien me engendró y soy su señora.

Y todo lo que él desea me sucede.

Vosotros que me negais, reconocedme.
Vosotros que me reconoceis, negadme.

Porque yo soy el conocimiento y la ignorancia.
Yo soy el pudor y la audacia.
Desvergonzada y avergonzada.
Yo soy la fuerza y soy el miedo.
Yo soy la guerra y soy la paz.

Yo soy la desgraciada y la exaltada.

En guardia ante mi pobreza y ante mi riqueza.
Sin arrogancia cuando me veais tendida en el suelo.

¡En guardia!

Yo estoy en cada temor, y soy la audacia en el temblor.
Yo soy vulnerable y siento placer en los lugares de placer.
Yo soy insensata y soy sabia.

¿Porqué me habeis odiado en vuestros concilios?

He sido llamada Vida, y vosotros me habeis llamado Muerte.
He sido llamada Ley, y vostros me habeis llamado Crimen.

Yo soy la que habeis perseguido, y la que habeis cuidado.
Yo soy la que habeis dispersado y la que habeis recompuesto.
Ante mi habeis sentido vergüenza y habeis sido impúdicos.

Yo soy la que habeis despreciado y en la que pensais.
Yo soy de la que habeis huido y a la que os habeis mostrado.

Yo soy el control y lo incontrolable.
Yo soy la unión y la disolución.
Yo soy el vínculo y la separación.
Yo soy la descendencia y la ascendencia.
Yo soy el juicio y la absolución.
Yo desconozco el pecado y soy la raiz del pecado.
Yo soy la aparición del deseo y el control del corazón.

Escuchadme en la ternura y escuchadme en la dureza.

Yo soy la que grita, y soy arrojada al suelo.
Yo preparo el pan y allí está mi espíritu.

Y lo que veis fuera de vosotros lo veis dentro vuestro.

Porque yo soy la única que existe,
y nadie puede juzgarme.

Y es mucho el atractivo del pecado y de la incontinencia,
de la pasión desatada y de los placeres fugaces
que se abrazan hasta la sobriedad, corriendo hasta el sosiego.
Y allí me encuentran para vivir eternamente.

Las mil imágenes de la diosa

Foto: Jock Sturges

El nacimiento de Venus, fragmento, Boticelli

sábado 16 de junio de 2007

Himno a Isis. El trueno, espíritu perfecto: Fragmentos disponibles en Internet

VERSIÓN COMPLETA:
FRAGMETOS DISPONIBLES EN LA RED, TRADUCCIÓN LITERAL
Traducción indirecta del inglés y del francés del himno a la divinidad femenina hallado en Nag Hammadi
También conocido como "Himno a Isis"
Siglos II o III de nuestra era
(Comentarios al texto en "Mujeres y diosas")

Yo vengo del poder.
Y he ido hacia los que se reconocen en mi.
Y estoy entre los que me buscan.

Miradme, vosotros que os reconocéis en mi.
Oidme, vosotros que escuchais.
Acogedme, vosotros que me esperais.
Y no aparteis de mi de vuestra vista.
Y no pronuncieis ni escucheis palabras de odio contra mi.
No me ignoreis en ningún lugar, en ningún momento.
¡Manteneros en guardia!
No me ignoreis.

Porque yo soy la primera y la última.
Yo soy la venerada y la despreciada.
Yo soy la puta y la santa.
Yo soy la esposa y la virgen.
Yo soy la madre y la hija.
Yo soy los brazos de mi madre.

Yo soy la estéril y la de muchos hijos.
Yo soy la que se ha desposada muchas veces, y nunca ha tenido marido.
Yo soy la que da a luz y la que no procrea.
Yo soy el consuelo de mis dolores.

Yo soy la novia y la recién casada,
y fue mi hombre quién me engendró.
Yo soy la madre de mi padre,
y la hermana de mi marido,
y él es mi hijo.
Yo soy sierva de quien me formó y señora de mi hijo.
Pero fue él quién me engendró antes de los tiempos
y después fue mi hijo en el tiempo y mis poderes vienen de él.
Yo soy servidora de su poder joven, y él es bastón de mi vejez.
Y todo lo que él desea me sucede.

Yo soy el silencio incomprensible y el pensamiento omnipresente.
Yo soy la voz de muchos sonidos y el verbo de muchas formas.
Yo soy la articulación de mi nombre.

¿Porqué los que me odiais, me amais?
¿Porqué odiais a los que me aman?
Vosotros que me negais, reconocedme.
Vosotros que me reconoceis, negadme.
Vosotros que decís la verdad sobre mí, mentid.
Y vosotros que habeis mentido sobre mi, decid la verdad.
Vosotros que me conoceis, ignoradme;
y que aquellos que me ignoran puedan conocerme.

Porque yo soy el conocimiento y la ignorancia.
Yo soy el pudor y la audacia.
Desvergonzada y pudorosa.
Yo soy la fuerza y soy el miedo.
Yo soy la guerra y soy la paz.

En guardia ante mi.

Yo soy la desgraciada y la exaltada.

En guardia ante mi pobreza y ante mi riqueza.
No seais arrogantes cuando me veais tirada sobre el suelo,

me hallareis entre las que han de venir.

Y cuando me veais sobre el estiércol no me abandoneis.

Y me encontrareis en los reinos.

Y cuando me veais entre la gente desgraciada, en la miseria, no os burleis de mi.
Y no me abandoneis entre las que son ejecutadas con violencia.

¡En guardia!
No odieis mi obediencia,
y no ameis mi firmeza en la debilidad.
No me abandoneis,
y no temais mi poder.

¿Porqué despreciais mi temor
y maldecís mi orgullo?

Yo estoy en cada sensación de miedo, y soy la audacia en el temblor.
Yo soy la débil, y la que se complace en los lugares de placer
Yo soy insensata y soy sabia.

¿Porqué me habeis odiado en vuestros concilios?

¿Porque soy silenciosa entre los silenciosos?
¿Porque aparezco y hablo?

¿Porqué me habeis odiado, griegos?
¿Porqué no soy griega entre los que no son griegos?

Porque yo soy la sabiduría de los griegos
y el conocimiento de los que no son griegos.
Yo soy el juicio para griegos y no griegos.
Yo soy aquella cuya imágen es multiple en Egipto.
Y aquella que no tiene ninguna imagen fuera de Grecia.

Yo soy la que ha sido odiada y amada en todas partes.

Yo soy la que ha sido llamada Vida, y vosotros habeis llamado Muerte.
Yo soy la es llamada Ley, y vostros habeis llamado Crimen.

Yo soy la que habeis perseguido, y soy la que habeis retenido.
Yo soy la que habeis dispersado y la que habeis recompuesto.
Ante mi habeis sentido vergüenza y conmigo habeis sido impúdicos.

Yo soy la que no celebra ninguna festividad, y cuyas festividades son muchas.
Yo soy la que no tiene dios, y cuyos dioses son muchos.

Yo soy aquella en la que habeis pensado y a la que habeis desdeñado.
Yo soy ignorante y ellos aprenden de mi.

Yo soy la que habeis despreciado y en la que pensais.
Yo soy aquella de la que os habeis escondido y a la que os habeis mostrado.
Pero siempre que os escondais, apareceré.
Y siempre que aparezcais, me esconderé.

[...]

[... ]
y recibidme fuera de la comprensión y fuera del dolor.
Recibideme fuera de los lugares abandonados por la gracia y el arrepentimiento.
Y guardadme de los buenos en desgracia.
Sin ninguna vergüenza, recibidme en vosotros, sin ningún pudor.
Y lejos de la verguenza y la desvergüenza, censurad a los míos entre vosotros.
Y venid ante mi, vostros que me conoceis y conoceis a los míos.
Nombrad a los grandes entre las criaturas más pequeñas.

Creced hacia la niñez, y no la desprecieis por pequeña.
Y no reduzcais la grandeza a la pequeñez,
porque la pequeñez es conocida a partir de la grandeza.

¿Porque me maldecís y me odiais?
Vosotros habeis herido y habeis sido caritativos.

No me separais de los primeros que habeis conocido.

[...]

Pero yo soy el espíritu perfecto y el reposo de [...]
Yo soy el conocimiento de mi búsqueda, y el descubrimiento de los que me buscan.
y la orden a los que preguntan por mi.

Y el poder de los poderes de mi conocimiento
de los ángeles enviados por mi palabra,
y los dioses en su ciclo a mis órdenes,
y en mi existen los espíritus de todos los humanos,
y en mi habita la mujer.

Yo soy la alabada y la despreciada.
Yo soy la paz, y por mi causa llegará la guerra.
Yo soy la extranjera y la ciudadana.
Yo soy la sustancia y la ausencia de sustancia.
Los nacido de mi me ignoran,
y los que están en mi substancia me conocen.

Los que han estado cerca de mi, me han ignorado
y los que han estado lejos de mi me han conocido.

El dia que estoy cerca vuestro, vosotros estais lejos de mi
y el día que estoy lejos de vosotros, yo estoy cerca vuestro.

[...]

Yo soy el control y lo incontrolable.
Yo soy la unión y la disolución.
Yo soy el vínculo y la separación.
Yo soy la descendiente y descienden de mi.
Yo soy el juicio y la absolución.
Yo, yo desconozco el pecado y soy la raiz del pecado.
Yo soy el deseo que aparece y el control interior del corazón.

Yo soy la escuha al alcance de todos, y la palabra inaccesible.
Yo soy muda y muchas son mis palabras.

Escuchadme en la ternura y aprended de mi en la dureza.

Yo soy la que grita,
y soy lanzada sobre el suelo.
Yo preparo el pan y mi espíritu que está en él.
Yo soy el conocimiento de mi nombre.
Yo soy la que grita y la que escucha.

[...]
Yo soy conocida como la verdad y la iniquidad [...]

Vosotros me honrais [...] y rumoreais contra mi.
Vosotros que habeis sido derrotados, juzgad (a los que os vencieron)
juzgadlos antes de que os juzguen,
porque la justicia y la parcialidad estan en vosotros.
Si sois condenados por ello, ¿quién os absolverá?
Y si os absuelven, ¿quién os podrá retener?

Porque lo que está en vosotros está fuera de vosotros,
y aquel que os ha moldeado exteriormente,
ha reflejado ese molde ne vuestro inteior.
Y lo que veis fuera de vosotros
lo veis dentro vuestro.
Y es manifiesto y es vuestra prenda.

¡Escuchadme, vosotros que escuchais, aprended de mis palabras vosotros que me conoceis!

Yo soy la audiencia que siempre se acepta;
yo soy la palabra que no puede ser retenida.
Yo soy el nombre de la voz y la voz del nombre.
Yo soy el signo de la escritura y la manifestación de la diferencia.

[...]

Retened pues sus palabras y todos los escritos completados.
En guardia, vosotros que escuchais, y también vosotros, ángeles,
y vosotros que habeis sido enviados,
y vosotros, espíritus levantados entre los muertos.

Porque yo soy la única que existe,
y no hay nadie que puede juzgarme.

Porque es mucho el atractivo que existe en numerosos pecados
y en las incontinencias, y en las pasiones desgraciadas, y en los placeres fugaces
que (los hombres) abrazan hasta alcanzar la sobriedad
y correr a su lugar de reposo.
Y allá me encontrarán,
y viviran para siempre.